martes, 20 de marzo de 2012

Mi cuerpo ¿es mío?

Miradas, susurros, gestos, palabras, frases al pasar… Una mujer camina por una calle, trata de hacer oídos sordos, baja la cabeza para evitar las miradas sobre su cuerpo, calla para evitar un enfrentamiento. Hombres que creen tener el derecho de poder opinar sobre lo que lleva puesto, sus curvas o su cara… mujeres que miran, compiten, que sacan una radiografía de lo que lleva puesto.

¿Es posible salir a la calle libre de culpa? Los puestos de revistas nos muestran como lucir, la televisión impone modelos estéticos, nosotras no somos capaces de comer un alfajor sin sentir culpa por ingerir calorías demás.

Hay días en que me levanto y tengo la sensación de que millones de manos invaden mi cuerpo, me tocan, me visten una y otra vez eligiendo el modelo que esconda mejor lo ¨malo¨ de mi cuerpo. Me revuelven el pelo y la cara tratando de hacerme sentir bella, salgo a la calle y mas manos me tocan con sus dichos, con sus miradas, me ensucian, me molestan, me asfixian y no puedo gritar.
Esos días llego cansada a casa, me baño y me refriego intentando arrancarlas de mí mientras me pregunto qué pasará con las jóvenes que están formando su identidad. Si yo, que ya pase la adolescencia, que ya se supone ¨me convertí en mujer¨ sigo siendo presa de esas manos qué pasa con una joven que está cambiando su cuerpo, que se está formando ¿qué pasa por su cabeza? ¿Qué herramientas tiene para ser inmune a todos esos avisos que le dicen como lucir? ¿Cómo cuidamos de ellas y las ayudamos a ser fuertes en un mundo que aún se resiste al cambio y ataca el autoestima de la mujer con el mito de la belleza para que nuestras energías se consuman tratando de llegar a ella?